Termograbado

El grabado térmico es una técnica de impresión en la que los pigmentos de alta resolución se transfieren a la superficie de un objeto exponiéndolo a altas temperaturas. El diseño, que debe crearse con antelación, se graba en una cuña (hecha de materiales conductores del calor, como la silicona, el estaño, el magnesio, el bronce o el aluminio) y se coloca en una película llamada "foil" que debe ponerse en la superficie que se va a marcar al mismo tiempo.

El acabado aparece como un efecto de división en la superficie del objeto.

Este método permite trabajar con una gran variedad de materiales, como cartón, plástico, tela, cuero y madera.


Origen

Aunque existen versiones sobre el origen de esta técnica de impresión que se remontan al antiguo Oeste de Estados Unidos, cuando los vaqueros marcaban el ganado con hierro incandescente con el logotipo del rancho al que pertenecía el ganado, el verdadero origen de esta técnica de impresión se remonta al siglo XIX, cuando se había convertido en un sistema muy empleado en la impresión de todo tipo de grabados. En 1892, el alemán Ernst Oeser recibió la primera patente de esta tecnología de impresión térmica.

Durante mucho tiempo, la impresión térmica se limitó a las publicaciones literarias y exclusivamente a soportes como el papel o el cuero. Más adelante, en el siglo XX, a partir de 1950, se generalizó su uso en diversas superficies y se convirtió en el principal método para crear marcas ornamentales o promocionales. Del mismo modo, se convirtió en el proceso más limpio y seguro, ya que el termograbado sólo utiliza pinturas secas y no es tóxico ni para las personas que trabajan con el sistema ni para el medio ambiente.

Ventajas

Rapidez: La tecnología de grabado térmico es rápida y sencilla de utilizar, lo que permite trabajar con una gran variedad de materiales y tamaños de artículos.

Producción: El termograbado tiene la ventaja de poder realizarse en serie, desde una sola pieza hasta enormes series, sin elevar significativamente el gasto del trabajo.

Calidad: El acabado de termograbado es de alta calidad, resistente a la fricción y a la limpieza, y tiene una mayor vida útil en el producto. También es resistente a factores externos como las altas temperaturas y la humedad, así como a la exposición constante a los rayos solares y UV.